martes, 4 de octubre de 2011

Morales acusó a la Policía de la represión a los indígenas para perjudicarlo


"Creo que hay algunos oficiales que no nos quieren, maltratan a unos (indígenas) para echarnos la culpa", dijo el presidente de Bolivia.

En las últimas semanas, Morales y otros funcionarios han acusado también a diversas personas e instituciones de confabularse a propósito del creciente conflicto con las organizaciones indígenas.

Entre los acusados han estado las asociaciones de las etnias, las organizaciones no gubernamentales (ONG), algunas exautoridades de su Gobierno y exmilitantes del oficialismo, la derecha, los medios de comunicación, la embajada de Estados Unidos y en concreto, la agencia de cooperación de ese país, Usaid.

Defendió la autopista. El mandatario también ha defendido la construcción de la autopista a través del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) con el argumento de que es una oportunidad contra la pobreza de las etnias que viven en esa región del centro del país.

Los líderes indígenas se oponen frontalmente a la carretera porque aseguran que esa reserva natural, de 1,2 millones de hectáreas, será invadida por madereros y campesinos productores de coca, planta usada en Bolivia sobre todo para fabricar cocaína.

Los indígenas que realizan la marcha, que hoy se encontraba a más de 250 kilómetros de La Paz, quieren llegar a esta ciudad para presionar a Morales hasta conseguir que apruebe una ley que vete definitivamente la construcción de la ruta por el Tipnis.

La columna llegará en las próximas horas al pueblo de Sapecho, tras recorrer 10 kilómetros desde Palos Blancos, donde los indígenas permanecieron desde el lunes, dijo a Efe el presidente del Tipnis, Fernando Vargas.

La movilización arribará días antes del 16 de octubre cuando se celebrará la elección de los magistrados de los cuatro órganos del Poder Judicial, entre ellos el Tribunal Supremo y el Constitucional.

El mandatario dijo que hasta ahora la elección está garantizada, pero también apuntó que aplazarla no depende de él, sino del Tribunal Supremo Electoral.

Para hacer una demostración de respaldo al mandatario ante los amazónicos, los sectores sociales oficialistas convocaron a una movilización para el 12 de octubre, lo que ha sido calificado por la oposición como una "contramarcha" con fines "antidemocráticos" y contra los derechos de los indígenas.

Al respecto, Vargas dijo que los indígenas no llegarán a La Paz "a buscar enemigos" sino a reclamar sus derechos.

04/10/2011 | Agencia EFE

Palacio pidió a la Embajada de EEUU usar un avión para el traslado de indígenas


El gobierno de Evo Morales solicitó ayuda, desde el mismo Palacio de Gobierno, a la Embajada de Estados Unidos para trasladar a marchistas indígenas desde Rurrenabaque a Trinidad el pasado 26 de septiembre, tras la violenta represión policial de Chaparina.

Fuentes militares confirmaron a Erbol que el gobierno buscó apoyo de la NAS (Sección Antinarcóticos Estadounidense) con el objetivo de utilizar el avión Hércules C 130, de propiedad del gobierno de Washington.

El pedido de auxilio se produjo después que las autoridades gubernamentales fracasaron en su primer intento de transportar a los marchistas vía terrestre, debido al bloqueo de caminos que llevó adelante el movimiento cívico de San Borja en solidaridad con los indígenas.

Los vehículos de transporte público, contratado por el Poder Ejecutivo, no consiguieron romper el corte de ruta en la capital borjana. Una orden del Ministerio de Gobierno determinó el desvió de los buses hacia Rurrenabaque con la finalidad de habilitar un puente aéreo hasta Trinidad.

Las fuentes consultadas por ERBOL dijeron que hubo momentos de alta tensión, debido a los problemas que se presentaron en el operativo de desmovilización de la marcha.

Ante la imposibilidad de trasladar a los indígenas por tierra, funcionarios de alto rango tampoco pudieron acceder a aeronaves de la Fuerza Aérea Boliviana. La única opción era utilizar el Hércules de la NAS-norteamericana.

Dientes para afuera

Pese a que las relaciones entre los gobiernos de Washington y La Paz se encuentran deterioradas, la NAS no dejó de operar en Bolivia desde 1976. Desde entonces esta entidad desembolsó más de $us.500 millones para diferentes programas relacionados con la lucha antidrogas.

El pedido del Palacio de Gobierno para transportar a indígenas fue rechazado por las autoridades de la NAS, debido a que los aviones Hércules sólo pueden utilizarse en operativos antidroga o en situaciones de ayuda humanitaria.

En estas circunstancias, el grupo de indígenas se encontraba en calidad de detenidos por la Policía en la población de Rurrenabaque, a donde fueron trasladados en condiciones inhumanas, según denuncias de marchistas.

“Pese a la negativa estadounidense, el avión Hércules voló de La Paz a Rurrenabaque, pero no pudo cumplir con el objetivo de la evacuación”, debido a que no tenía autorización de los dueños de la aeronave y los efectos legales que acarrearía una situación de esta naturaleza.

“Que retorne inmediatamente ese avión a La Paz, nos vamos a buscar problemas”, ordenó una alta autoridad de las Fuerzas Armadas, según las fuentes.

Vanos fueron los intentos de ERBOL para conocer la versión oficial del ministro de Comunicación, Iván Canelas, (durante dos días su secretaria reiteró que se encontraba en reunión) ni del comandante de la FAB, Tito Gandarillas, en tanto que desde la Embajada de Estados Unidos hubo un lacónico “no coments (“sin comentarios”).

Material aéreo

Antes de tomar la decisión de pedir un favor a la legación diplomática norteamericana, el gobierno intentó sin éxito utilizar aviones militares bolivianos.

Fuentes castrenses señalaron que acceder a aviones de la FAB implica lograr autorización mediante telefonemas o radiogramas firmados a partir de una solicitud expresa.

“En las Fuerzas Armadas no deliberamos, cumplimos órdenes y esas órdenes tienen jerarquía. Nuestra máxima autoridad es el Presidente como Capitán en Jefe de las Fuerzas Armadas”, indicaron. “Nada se mueve sin una orden escrita”.

El trámite que sigue una solicitud para utilizar aviones de la Fuerza Aérea Boliviana (en caso de vuelos extraordinarios) es el siguiente: una orden escrita emitida por conducto regular establecido:

1- Capitán General de las Fuerzas Armadas, 2- Ministro de Defensa, 3- Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, 4- Comandante de la Fuerza Aérea Boliviana, 5- Comandante de Unidad (quien ejecuta la operación aérea), 6- Tripulantes
En dicho documento se detalla la razón del uso de las aeronaves. El costo del combustible y viáticos corren por cuenta de Palacio Quemado.
“Estas autorizaciones no se emiten en el mismo instante, necesariamente se tramitan por lo menos con 24 horas de anticipación. Hay una jerarquía que se la respeta de manera estricta”, agregaron las fuentes consultadas por Erbol.
ERBOL
La Paz, 4 octubre 2011

El MAS anuncia marchas masivas para respaldar vía que partirá el TIPNIS


Organizaciones campesinas e interculturales a fines al Movimiento Al Socialismo (MAS) anuncian que protagonizarán marchas masivas para respaldar la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos, que el gobierno del presidente Evo Morales pretende ejecutar en medio del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) y en apoyo al proceso de cambio que impulsa Morales.

Ever choquehuanca, representante de la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (CSCIB) señaló que ya mandaron el instructivo a sus bases para que participen de la movilización.

“Me compete convocar a todas las organizaciones sociales para la gran marcha apoyando a nuestro gobierno”, señaló el dirigente colonizador a Erbol.

De igual forma los campesinos del departamento de Cochabamba anunciaron que se sumarán a la marcha del 12 de octubre, en contra de la movilización nativa que marcha hacia la ciuda de La Paz en defensa del TIPNIS, pues se opone a la construcción del tramo II de la vía Cochabamba - Beni por el Parque.

De acuerdo con un reporte de radio Pio XII de Erbol los campesinos de esa región ultiman detalles para la caminata que partirá de Caracollo del departamento de Oruro hasta la sede de gobierno.

Delegaciones

El dirigente de la Federación Departamental de Cochabamba, Manuel Mamani, adelantó que participarán 50 personas de cada una de las 16 provincias cochabambinas. Dijo que inicialmente será el directorio el que iniciará la marcha y de a poco se irán sumando los pobladores.

“Según la convocatoria serán 50 por provincia, pero según a eso la gente se va ir sumando (a la marcha). La gente está caliente (con los indígenas) a mi también ya me están presionando como dirigentes y nos dicen ‘qué estamos haciendo’. La gente se va movilizar netamente por este proceso de cambio”, recalcó el dirigente.

Al respecto el asambleísta Carlos Noe indicó que esta medida es sólo para provocar enfrentamientos en el país entre campesinos e indígenas. “Es una provocación que yo no la comparto, por lo tanto esto va merecer departe de las comunidades indígenas del Trópico, Yurakarés, una posición sobres esto”, subrayó.

Sin financiamiento del Gobierno

La Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia – Bartolina Sisa (CNMCIOB-BS), que también confirmó su participación en la movilización del 12 de octubre, desmintió que el gobierno financie la marcha.

La secretaria General de esa organización campesina, Felipa Huanca, explicó que trabajan ad honoren y que se financian ellos mismos con la venta de papa, queso, entre otros productos que ellos mismos cultivan.

“Los dirigentes gastamos plata de lo que vendemos una arroba de papa, queso vendemos, pero mucho nos critican que nos paga el gobierno y en eso están equivocados (…) no recibimos ningún peso, todo es por conciencia”, puntualizó.
ERBOL
La Paz, 4 octubre 2011

La VIII Marcha Indígena a 270 km de La Paz

(Comisión de Comunicación de la Marcha).- La VIII Marcha Indígena volvió al camino luego de la brutal represión policial del 25 de septiembre en Yucumo, y el domingo arribó con más fuerza a la población paceña de Palos Blancos. Los indígenas tienen derecho a marchar, reconoció el ministro de Comunicación Iván Canelas, y el Presidente Evo Morales prometió que recibirá a los marchistas en Palacio de Gobierno.

“Estamos entrando al territorio de los jaspitanki”, dijo un marchista amazónico, rodeado por la neblina en la comunidad La Cumbre, en pleno ascenso hacia los Andes. Desde muy temprano avanzaron 10 kilómetros hasta Palos Blancos, una población del norte de La Paz, donde algunas personas habían advertido que la VIII Marcha Indígena no sería bien recibida.

Muchos indígenas llegaron a Palos Blancos con recelo, pero nadie en el pueblo los recibió con desagrado, como cuando pasaron por Inicua, una comunidad de comerciantes occidentales. “La situación se torno bastante tensa cuando pasábamos, porque nos gritaban y nos echaban acusaciones falsas. Pero nosotros estamos en calma”, relató el diputado indígena Pedro Nuni, aún recuperándose de los golpes que la Policía le propinó a él y a los mil marchistas el 25 de septiembre en Yucumo.

Varias autoridades de Palos Blancos se reunieron con las y los caminantes y les prometieron hospitalidad. “Nos han garantizado que tendremos una buena estancia acá, que nos apoyarían y nos acompañarían en algún tramo, si hubiera algún riesgo de que nos agredan… Así tendremos voluntad y fortaleza para seguir adelante en nuestro camino”, dijo el asambleísta.

“Somos conscientes de que estos tramos de la marcha van a ser difíciles, con gente que nos va a seguir hostigando, amedrentando, cuestionando e insultando, pero vamos a mantener la mesura, la calma, la paciencia y sobre todo el pacifismo, que es nuestra clave. Las poblaciones por donde pasemos deben guardar compostura, porque la marcha no viene a vulnerar ningún derecho de nadie. Nosotros solamente queremos una respuesta a nuestras demandas. Por eso nuestra decisión es llegar a la ciudad de La Paz”, agregó el mojeño en el campamento junto al río Beni.

"La marcha está lastimada; yo estoy con algunos dolores por el maltrato, y sin embargo, a pesar de eso estamos caminando. El valor hace que el dolor a veces pase”, declaró el mojeño Fernando Vargas Mosúa, presidente de la Subcentral de comunidades del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

“Hemos sido apaleados, correteados, hemos dormido una noche en el monte, sin mosquitero, sin colchas sin nada; pero lo hemos superado... Con este acto del 25 de septiembre (día de la represión) estamos más animados para marchar para que nuestras voces sean escuchadas. Ahora el gobierno nos discrimina bastante como pueblos Cavineño, Tacana, Ese Ejja, Yaminagua, Machineri, que existimos en el departamento de Pando. Estamos peleando contra el gobierno para que nuestros derechos sean valorados”, exclamó el cavineño Elvis Mayo de la provincia Madre de Dios.

“Las secuelas que ha dejado la represión están latentes, no solo por los golpes físicos que hemos recibido, sino psicológicos también. Ahora los niños se asustan si escuchan algún petardo sonar, pero poco a poco vamos a ir superándolo, borrándolo de nuestras mentes. Esperamos que en el camino, antes de llegar a la ciudad de La Paz, no vuelvan a atacarnos. Sabemos que en Caranavi vamos a tener el apoyo de la población a este movimiento que busca proteger sus territorios”, dijo confiado el asambleísta Nuni.

Evo Morales ha pedido perdón a los indígenas por la represión policial de Yucumo, pero “no le creemos sus disculpas (porque) es un Presidente resentido, es un Presidente que aún no se despoja de su conciencia colonizadora, siempre piensa que todo el mundo está contra él. Nosotros no estamos marchando para desestabilizar a un gobierno, solamente exigimos respeto a nuestros derechos, que no pueden ser vulnerados y no pueden ser negociados”, sostuvo el líder indígena.

Nuni aseguró que la VIII Marcha Indígena no busca entorpecer las elecciones de magistrados para el Órgano Judicial, a realizarse dentro de dos semanas, como afirma el Presidente. “Que no se nos malinterprete, nosotros no venimos a obstaculizar sus elecciones judiciales, eso es responsabilidad de ellos. Ellos tenían la capacidad de atender a nuestras demandas antes de que vinieran las elecciones. Ahora todavía tienen tiempo de traer soluciones y propuestas claras, transparentes y sobre todo coherentes; es la única manera de solucionar esto. Si no nos traen soluciones antes de las elecciones, no nos vamos a desmovilizar. Nos tocará donde nos halle la fecha de las elecciones, nos quedaremos acampando, respetaremos ese día, pero no vamos a volver con las manos vacías a nuestras casas”, advirtió Nuni.

“A nosotros nos tiene sin cuidado que vengan las elecciones del 16 de octubre; no es nuestra prioridad. Nuestra prioridad es que se respete el territorio, que no se construya esa carretera (Villa Tunari-San Ignacio de Moxos) y si la quieren construir que la hagan por otro lado. Por el hecho de que vengan las elecciones no vamos a parar nosotros, ya que este ingrato problema ha sido provocado por el propio Estado”, recalcó el asambleísta indígena.

Los marchistas retoman este martes la senda de 270 kilómetros que los separa del Palacio Quemado, donde esperan ser recibidos por el Presidente Morales. “No vamos a tolerar la hipocresía, la prepotencia y el capricho de este gobierno. Vamos a ir allá a exigir el cumplimiento de nuestros derechos. Y si por presión vamos a hacer respetar nuestros derechos, por presión va a tener que ser”, sentenció Nuni.

En La Paz, el ministro de Comunicación Iván Canelas reconoció que los indígenas tienen derecho a movilizarse y garantizó el arribo de los marchistas a la sede de gobierno. El gobernador del departamento Cesar Cocarico instruyó a los funcionarios y médicos del Servicio de Departamental de Salud (SEDES) brindar “seguridad médica correspondiente” a los marchistas que ingresaron este domingo al territorio paceño.

“No tengo ningún problema en recibir a los marchistas” en Palacio cuando lleguen a la sede de gobierno, confirmó el Presidente Morales en una entrevista con la cadena de televisión ATB, aunque ratificó que algunas demandas del pliego indígena son “innegociables”, entre ellas la paralización total de exploración y explotación de hidrocarburos en la serranía del Aguaragüe, al sur del país.

Evo admitió que cometió un error al afirmar que construiría “sí o sí” la carretera a través del TIPNIS, pero reiteró que en caso de que el pueblo apruebe la construcción de la obra de infraestructura en un referéndum, ésta “necesariamente tiene que pasar por el TIPNIS, no hay otro camino”.

bolpress

Indígenas avanzan sin pausa a La Paz bajo críticas de Evo Morales


Indígenas que rechazan una carretera en la Amazonía avanzan sin contratiempos hacia La Paz y generan más adhesiones de sindicatos obreros y campesinos, mientras el presidente boliviano, Evo Morales, criticó la caminata, tachándola de antidemocrática.

Unos 500 nativos que reiniciaron su protesta el sábado, seis días después de ser violentamente reprimidos por la Policía, llegaron este lunes al pequeño poblado de Palos Blancos, unos 230 km al noreste de La Paz.

Fernando Vargas, líder indígena, dijo a la AFP que "vamos a continuar con la marcha y vamos a llegar a La Paz, nuestra demanda contra la carretera se mantiene, porque no hay garantías de que el gobierno va a suspender su construcción".

"Nuestra posición es que se suspenda la obra por el medio del TIPNIS. No nos oponemos a la carretera, que el gobierno cambie el trazo, pero no aceptamos por medio del TIPNIS", agregó.

El TIPNIS es una reserva natural e indígena de 1 millón de hectáreas por donde el gobierno pretende atravesar una carretera que una los Andes con la Amazonía.

Como consecuencia de las protestas, el propio presidente Morales anunció la suspensión del proyecto carretero hasta tanto no se realice una consulta, pero eso no ha conformado a los indígenas, que quieres una decisión clara de que la ruta no se hará.

Según medios locales, unos 600 indígenas conformaban este lunes la marcha, aunque Cástulo Sejas, vocero de la Confederación Indígena de Pueblos del Oriente (CIDOB), organización que impulsa la caminata de protesta, dijo a la AFP que desde anoche "hay más hermanos que se están sumando".

Los nativos empezaron su protesta a fines de agosto en la amazónica ciudad de Trinidad y han recorrido unos 370 kilómetros. El pasado 25 de septiembre fueron reprimidos y dispersados por la Policía pero retomaron su marcha el sábado pasado, y calculan que en unos 10 a 15 días más estarían en La Paz.

La manifestación indígena cuenta con una fuerte adhesión de activistas sociales de izquierda, organizaciones ambientalistas y sindicatos campesinos y obreros, que se han solidarizado tras la acción policial que los dispersó.

La unitaria Central Obrera Boliviana amenazó al presidente Morales con un paro de 48 horas, tras el de 24 de la semana pasada, si no atiende los reclamos de los aborígenes.

El Poder Ejecutivo insistió en los últimos días que la marcha indígena tiene una motivación política.

"La marcha de los pueblos indígenas del oriente supuestamente era para defender los derechos de la madre-tierra, pero en realidad tiene como objetivo el fracaso de las elecciones judiciales de octubre y atentar contra la democracia", dijo Morales el domingo, durante un acto público.

El próximo 16 de octubre es la fecha de unas inéditas elecciones para elegir por voto popular a autoridades del Poder Judicial.

Ya en días pasados el gobierno había acusado a los indígenas de estar defendiendo intereses de un negocio ilegal de madera, y también les acusó de recibir apoyo del gobierno estadounidense.

Sindicatos campesinos progubernamentales también han anunciado para la próxima semana el inicio de una contramarcha, es decir, en oposición a la caminata de nativos y en apoyo al gobierno.

Morales llegó al poder en 2006 con un fuerte discurso indigenista, ecológico y de izquierda, razón por la cual ha recibido fuertes críticas por las medidas anti-ecológicas y anti indígenas que ha tomado en este caso.
AFP

Echan a la última autoridad indígena por oponerse a la carretera por el TIPNIS


El Ministerio de Medio Ambiente y Agua alejó al indígena yurakaré Adrián Nogales de la dirección del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), con lo que los pueblos de tierras bajas se quedaron sin representación en el gobierno del presidente Evo Morales, señaló la vicepresidenta de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), Nelly Romero.

Nogales fue destituido de forma sorpresiva la pasada semana, cuando éste aún cumplía con sus funciones al frente del SERNAP y durante su gestión siempre se opuso a la construcción del segundo tramo de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos en medio del Isiboro Sécure, sin previa consulta a los indígenas, por lo que sería la razón de su alejamiento, reveló éste a Erbol.

Para Romero este hecho es un acto de venganza del presidente Evo Morales, porque los indígenas se oponen a que la carretera Cochabamba – Beni pase por su territorio.

“Es una venganza de parte del gobierno hacia nosotros, pero eso no se va quedar así, porque de qué pluriculturalidad plurilingüe se habla cuando hay esa situación, porque esos ministerios, direcciones gubernamentales deberían estar con la participación de todos y no así con las zonas andinas y nada más”, manifestó Romero a la Agencia de Noticias Indígenas de Erbol.

Añadió que esta situación será tratada una vez que se solucione el conflicto por el TIPNIS con el gobierno.

Presión

El hoy ex director del SERNAP, Adrián Nogales, señaló que recibió constante presión del gobierno para el respaldo de la ejecución de proyecto carretero Cochabamba - Beni por el TIPNIS.

Recordó que en una reunión con el vicepresidente Álvaro García Linera, en 2010, éste les pidió retirarse si no apoyaban la política del gobierno. En dicho encuentro participó el ex viceministro de Medio Ambiente, Juan Pablo Ramos, quien dejó su cargo.

“Como SERNAP se mostró técnicamente la inviabilidad de la carretera por el daño ambiental que causará (…) el tema de desarrollo tiene que ser de conservación. Hacer la consulta es de un Estado Plurinacional”, indicó.

Proyecto de un solo trazo

Adrián Nogales explicó que el SERNAP conoció el proyecto con un solo trazo – Villa Tunari y San Ignacio de Moxos -, por primera vez en 2008, por lo que sugirió a la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) hacer primero la consulta a los indígenas del TIPNIS. Para el 2009 modificaron el proyecto con tres tramos, pero el servicio de Áreas Protegidas insistió en la consulta.

Dijo que la CIDOB, la Central de Pueblos Estincos Mojeños del Beni (CPEM-B) y la subcentral del TIPNIS, le pidieron que no dé autorización para que la ABC ingrese al Parque.

“Nosotros le dijimos mientras no haya un consentimiento, un consulta a las organizaciones, nosotros no íbamos a dar una autorización de ingreso (al Parque), porque sería una traición a los pueblos indígenas”, puntualizó.

Añadió que en su gestión se trabajó en un proyecto de Ley para la protección de las nueve áreas protegidas del país, que será presentado a la Asamblea Legislativa Plurinacional.
ERBOL
La Paz, 3 octubre 2011

domingo, 2 de octubre de 2011

Indígenas llegan a Marimono y reciben el homenaje de autoridades de Palos Blancos

La VIII Marcha Indígena en defensa del Territorio Parque Nacional Iisiboro Sécuere (TIPNIS) llegó este domingo a la Cumbre de Marimono, que queda a dos kilómetros de la población de Palos Blancos del departamento de La Paz; donde recibió el homenaje de las autoridades edilicias de ese municipio.

La orden - (Cuento y crónica ficcional)

Escenario 1. Perdida en la geografía del fin del mundo se transmite una llamada: Señor Presidente lo tienen obligado a ir delante de la marcha al Canciller. Es nuestra gran oportunidad de intervenir la marcha, nos han dado la excusa.

La tumultuosa marcha avanza con mujeres enardecidas y el Canciller por delante, después los dirigentes alcanzan la cabecera; uno de ellos le presta un sombrero para que el Canciller se cubra la cabeza ante un sol y calor sofocante. El canciller asustado recibe agradecido este obsequio, dado de una manera espontánea, regalo necesario comprendiendo las circunstancias apremiantes.

A ambos lados de la marcha que avanza desordenadamente, dos columnas de policías tratan de proteger al Canciller obligado a caminar por delante. Enfrente espera el bloqueo de los colonizadores, quienes habían amenazado con reventar a los que llegaran a apoyar a la marcha, dispuestos a acudir a todo, a toda clase de acciones violentas, confiscación de vituallas, alimentos, víveres y medicinas destinadas a los marchistas, con el objeto de impedir el avance de la marcha hacia la ciudad de La Concordia.

El Canciller cada vez más nervioso vislumbra el peligro de un enfrentamiento de consecuencias dramáticas sin precedentes, entonces amenaza con tirarse al suelo y evitar desesperadamente lo que aparentemente se ve venir como fatalidad. Ya muy cerca del bloqueo de los colonizadores, ante la insistencia, el Canciller y los dirigentes de la marcha acuerdan que el Canciller vaya a dialogar con los colonizadores para pedirles que dejen pasar a la marcha, cuyo destino es la ciudad de La Concordia. Ciudad enclavada en las alturas, escondida en una gran cabecera de valle y rodeada por la monumental cordillera y el inmenso altiplano que la vigila silenciosamente como meditación sabia de un colectivo de amautas.

El Canciller es soltado para ir a dialogar con los colonizadores. Una vez allí se desconoce lo conversado con los dirigentes colonizadores; los dirigentes indígenas de la marcha esperan el retorno del Canciller para evaluar lo resuelto con los bloqueadores. El Canciller no retorna, deja a los marchistas indígenas del otro lado en una espera tormentosa.

Mientras tanto, los dos acompañantes del Canciller, que habían estado perdidos en el tumultuoso avance, hacen su aparición ante los medios de comunicación, denunciando el secuestro del Canciller. Una vez librados de la marcha, del otro lado del bloqueo de los colonizadores, pudieron decir lo que querían a los medios decomunicación, quizás como una forma de desprenderse de sus miedos anteriores.

Escenario 2

En el Palacio Incendiado, en la sala de reuniones de la presidencia, el último jacobino deambula expresando cierta crispación, su cara pálida refleja a la vez una inmovilidad congelada de sentimientos y, paradójicamente, una extraña y profunda turbación controlada. En su interior piensa que es el momento para demostrar la irremediable existencia del Estado, de enrostrarles a los rebeldes que el Estado es la única realidad, lo demás son apariencias. Es el gran momento de la verificación de la hipótesis suprema del poder. Todos sus músculos, toda la concentración de la conducta, se encamina a hacer la demostración y la argumentación en ese sentido.

El Presidente escucha al último jacobino, se nota su respeto, presta atención al discurso, que parece contundente. Acepta que es el momento para dar una gran lección, el país va estar agradecido, aunque por ahora no comprenda el irremediable camino a la modernidad. Comprende también que son los sacrificios que hay que hacer por el desarrollo tan necesario para el país y sobre todo para las comunidades indígenas, tan pobres y desamparadas, sin medios de comunicación, sin carreteras. Entonces acepta la determinación.

El Ministro de Gobierno parece complacido ante el desencadenamiento de los acontecimientos; el ministro había azuzado desde un principio en contra los dirigentes indígenas y unas “oscuras” organizaciones no gubernamentales. Una vez que se supo lo ocurrido en el escenario del diálogo encabezado por el Canciller con los marchistas, cuando se percibió que lo obligaron a marchar por delante al Canciller, y se introdujo subrepticiamente la versión de rapto y la condición de rehén del Canciller, el ministro se muestra ostensiblemente dispuesto a llevar adelante una ejemplar medida, con toda la desmesura del Estado. Entonces se da la orden sin antes consultar.

Escenario 3

Una vez desencadenados los acontecimientos, evidenciada la violencia descomunal de la policía contra mujeres, niños ancianos y hombres de la marcha, quienes acampaban, en espera del retorno del Canciller. Una atmósfera de batalla se levantaba furiosa por los aires, los policías descargaban todo su enojo, toda su rabia acumulada, pues a ellos no les habían dado viáticos, tampoco habían comido bien, ni bebido agua, estaban desposeídos. Descargaban su rencor sobre los cuerpos indemnes y vulnerables de sus víctimas.

Los niños se encontraban aterrorizados como si estuvieran ante los jinetes del apocalipsis. Las mujeres fueron maniatadas y arrastradas con fuerza, los heridos arrastrados hasta camionetas donde se los tiraba y acumulaba como si fuesen cadáveres. La batalla de los policías contra todos sus fantasmas parecía interminable, una historia de nunca acabar, una pesadilla permanente. Sin embargo acabó, los policías se fueron con los detenidos en buses y camionetas. La noche parecía un inmenso océano de ternura y congoja, las estrellas parecían lágrimas titilantes que trataban de lavar las heridas de los que habían logrado huir al monte. Había niños desaparecidos sin madres, madres escondidas sin hijos, era un drama.

Escenario 4

Las reacciones ante el galope desenfrenado de la violencia desbocada no se hizo esperar; los medios de comunicación, las organizaciones sociales, los derechos humanos, las organizaciones internacionales, la gente, el pueblo, los sindicatos, todos protestaron e hicieron escuchar su voz de repudio ante la sañuda represión. Salieron a las calles, marcharon, se abrieron nuevas vigilias, en una ciudad perdida en los inmensos llanos se abrió una huelga de hambre. Estas reacciones multitudinarias mostraban nuevamente la vitalidad de la que están constituidos los pueblos. Una profunda dignidad los empujaba a solidarizarse con las innumerables víctimas, las innombrables mártires, los inmolados de siempre, los desamparados, los condenados de la tierra, los excluidos, los explotados y discriminados.

Escenario 5

Un gabinete de asustados ministros no sabe qué hacer ante un nuevo levantamiento popular. La gente, la opinión pública, las organizaciones sociales, los defensores y las organizaciones de derechos humanos, piden justicia, otros piden la renuncia de los ministros, los más radicales piden revocatoria de mandato del Presidente y del Vicepresidente. La situación parece complicarse aún más, parece interpelar desde adentro la complicidad del gabinete cuando se conoce la renuncia de una ministra, precisamente a cargo de la defensa del país, quien manifiesta abiertamente su desacuerdo con la intervención de la marcha indígena y le recuerda al presidente que eso no era lo acordado, que las cosas deberían hacerse de otra manera, dialogando.

Nadie más quiere renunciar, empero se dan renuncias de subalternos, un viceministro de gobierno renuncia, pues no está conforme en ser el chivo expiatorio, no está de acuerdo en aparecer como que él dio la orden; también tiene su versión, dice, la orden se la tomó operativamente en el lugar de los hechos. El Ministro de Gobierno declara que la orden no vino del Presidente, tampoco de él, del ministro a cargo de la policía nacional, sino de un subalterno. Indica que se va individualizar a los ejecutores de la violencia, a los propios policías que son los directos responsables en desencadenar los excesos de violencia.

Los policías reaccionan, retornan secretamente a la ciudad de La Concordia donde se reúnen evitando hacerse visibles. Nadie sabe para qué exactamente se reúnen, empero se conoce el malestar por ciertas declaraciones, en las cuales se confirma que la orden vino de arriba, que ellos tenían una orden clara de detener la marcha, de no afectar al bloqueo de los colonizadores y que, cuando ocurrieron los hechos vinculados al quiebre del bloqueo de policías con el Canciller por delante de la marcha, la orden fue de intervenir. Intervención que se preparó cuidadosamente.

Se convocó a los periodistas a una reunión para garantizar que nadie grabara, filmara y fuera testigo de la intervención y represión al campamento de la marcha indígena. Se compraron citas adhesivas para tapar la boca a las mujeres y a los niños, que eran los que más gritaban. Sin embargo, a pesar de la preparación sigilosa, no todo salió bien, los periodistas sospechando que algo pasaba, se escaparon de la reunión, fueron corriendo al lugar de los hechos y pudieron grabar y filmar imágenes y ser testigos de la violación múltiple de derechos.

Escenario 6

Como dicen en el pueblo, ya una vez el burro fuera de la tranca, el gobierno se encontró arrinconado ante el desenlace de los hechos, convertido en un gobierno de verdugos. Los ministros parecían encontrarse perdidos en los inmensos salones del Palacio Incendiado, peor aun cuando se reunían en el salón de los espejos, pues los espejos los mostraban tal como eran; no aparecían como soberbios gavilanes, sino como asustados ratoncitos desamparados.

Atónitos ante lo que ocurría fuera del palacio, en los bordes de la plaza de armas, rodeada, bordeada, presionada por las multitudes que se desbordaron para protestar. Sólo una convicción tenían todos, salvar al Presidente, para hacerlo había que transferir la culpabilidad. No había funcionado la tesis de que los policías mismos se habían dado la orden, entonces qué se hace. Habría que sacrificar un cordero. Sin embargo nadie se prestaría voluntariamente al sacrificio.

La Asamblea Legislativa, que también se sentía cuestionada comenzó tibia, lentamente a reaccionar, sobre todo por la participación del grupo de diputados indígenas. En una sesión se pidió tratar el tema de lo acontecido, empero todavía la mayoría oficialista y fiel al gobierno decidió no cambiar la agenda, a pesar de los alarmantes acontecimientos. Sin embargo, a pesar de esta desatención, los asambleístas pedían la interpelación a los ministros responsables.

El Presidente del Congreso desesperadamente trataba de impedir la interpelación al ministro de gobierno que, con seguridad, resultaría en una renuncia. No pudo convencer a los asambleístas, en contra de lo acostumbrado, de no hacer la interpelación. Desconsolado se retiró y fue a reunirse con el Ministro de Gobierno en un salón. Compungido el Ministro se retiró y después se conoció su renuncia. Era el cordero sacrificado.

Escenario 7

En las calles, en la ciudad de La Concordia, en las otras ciudades de esta geografía del fin del mundo se vivía un ambiente de agitación. Convocados nuevamente por las organizaciones indígenas los marchistas se reagrupaban poco a poco, curándose de la heridas y del recuerdo de la irrupción violenta de los policías, después de haber sido liberados por las poblaciones alzadas contra la violencia, impidiendo el paso de los buses y su embarcación en aviones con rumbo desconocido. La consigna se hizo clara, el Presidente tiene que renunciar a su caro proyecto de desarrollo, nadie está de acuerdo con destrozar uno de los territorios y parques más encantadores, más ricos en biodiversidad, de mayor precipitación, nadie quiere renunciar al paraíso del ciclo del agua y de los bosques por el espejo del desarrollo, habiendo sobre todo alternativas al trazo de la carretera.

La gente de las calles culpa al último jacobino por quererle dar existencia descomunal al Estado, por haber querido demostrar su realidad utilizando los cuerpos de los y las indígenas movilizados, usados como inscripción de la historia política. La hipótesis del último jacobino fue contrastada por el apego y la inclinación de los pueblos por los seres de la Madre Tierra.

Derrotado el último jacobino declara ante la opinión pública que ya el gobierno sabe quién fue el que dio la orden pero que por el momento no puede dar a conocer ese nombre. Es un secreto de Estado. El Presidente, visiblemente afligido, en un discurso en el salón de recepciones del Palacio Incendiado, estando presentes los medios de comunicación, dice que está en desacuerdo con la violencia desatada contra los marchistas, que tampoco él, el Capitán General de las Fueras Armadas y la Policía, dio la orden.

Un periódico oficialista, camuflado de independiente, emite la noticia de que la Ministra de Justicia dio la orden. Esa misteriosa orden queda suspendida en la atmósfera de la geografía del fin del mundo. La orden apareció de repente, sin dueño, sin nacimiento, sin creación, es una orden que se encontraba suspendida por los aíres, desde los tiempos inmemoriales, y cayó de repente como rayo en cielo despejado, movilizando a los pacíficos y nobles policías que evitaban que la marcha indígena se enfrente al bloqueo de los colonizadores.

Escenario 8

El cielo se entintó de rojo, las nubes parecían condensar el color como despedida, el sol agonizaba al fondo remarcando en el horizonte la diferencia abismal entre el cielo y la tierra. Un director de la empresa constructora OLAS miraba la ventana asombrado, volvió la cabeza y le dijo al director de la empresa pública DEF: es el crepúsculo. El director de la empresa estatal no parecía entenderlo, le respondió: ¿tú crees? El director de OLAS le dice: si, mira el cielo, está bañado de sangre. El director de la empresa estatal le pregunta: ¿eres poeta? El director de OLAS le contesta: no, soy ingeniero civil, aunque de adolescente me gustaba leer poesía. El director de la empresa pública reconoció su error, miró también a través de la ventana y dijo: si, tienes razón, es el crepúsculo.

Ambos habían llegado a un acuerdo sobre técnico sobre los temas operativos de una carretera que pasaría por un bosque tropical, bordeado por dos inmensos ríos, un territorio declarado patrimonio y consolidado como propiedad colectiva de las comunidades indígenas que habitaban el bosque, el patrimonio y el territorio indígena. Se notaba cierto malestar en el director de la empresa estatal, parecía no estar conforme consigo mismo, como si hiciera algo con lo que no estaba de acuerdo.

Empero tranquilizó su conciencia acordándose de las palabras del Presidente, que dijo: todo esto tiene que ver con la integración del país y la integración del continente. Pensó que el desarrollo era costoso, demandaba sacrificios, que las comunidades indígenas algún día entenderían. Alzó sus ojos claros, miró nuevamente a la ventana, el cielo ya había oscurecido, las nubes ya estaban negras, condensando la noche inmensa en las figuras vaporosas que parecían querer retener en su memoria los últimos tenues rayos de sol como si fuesen los últimos hálitos de vida.
Sebastian Isiboro Sécure
bolpress

Minor Vidal: “Dios estuvo conmigo desde el momento del impacto, sentí su presencia”


Exactamente tres semanas después de su milagroso rescate Minor Vidal apareció ante la prensa para contar la experiencia que le devolvió a la vida. En plena recuperación y aún con alguna dificultad para sentarse se puede observar en él las mismas ganas de vivir que lo llevaron a convertirse en el único sobreviviente de la tragedia de la avioneta de Aerocon en Trinidad.

Vidal está agradecido a Dios por el milagro y lamenta la pérdida de los ocho fallecidos con los que compartió aquel vuelo fatal del martes 6 de septiembre entre Santa Cruz y Trinidad.

“Agradecer a Dios que desde el momento del impacto ha estado conmigo, sentí su presencia, como también expresar mi más sentidas condolencias a todos los familiares de las personas que fallecieron”, dijo.

Recuerda varias cosas de lo que ocurrió el día del siniestro, el impacto del avión contra el suelo, los gemidos de la gente que aún estaba viva en aquel instante, pero que finalmente no pudo sobrevivir al choque. Todo sucedió muy rápido hasta que el silencio se apoderó del lugar.

“Escuche un poco de gemidos de la gente pero todo era oscuro y no veía nada, en este momento que hice en caso de que haya escuchado no podría decir quienes eran, cuantas personas eran”, dijo.

Vidal reconoce que debe pasar cierto tiempo para que esté recuperada totalmente tanto física como mentalmente pero aseguró que esta haciendo grandes progresos, se siente bien emocionalmente y está siendo apoyado por un psicólogo.

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